Tagliaferri analizó el escenario político porteño de cara a 2027, criticó la gestión de Jorge Macri y marcó sus límites frente a los acuerdos electorales.
La legisladora porteña Guadalupe Tagliaferri fue entrevistada en Quórum Propio por Martín Bravo, Carlos Galván y Emiliano Russo, donde repasó el momento del PRO, la gestión de la Ciudad y el armado político rumbo al año electoral. Consultada sobre su distancia con el partido que integró durante años, describió lo que definió como un “PRO desteñido”: dirigentes que se muestran junto a los jubilados pero acompañan al oficialismo en el Congreso, que reclaman obra pública mientras dejan que los recursos se destinen a otro lado. “Los espíritus, los valores y todo lo que siempre creímos, lo seguimos sosteniendo. Lo que no sentimos es que algunos de esos dirigentes lo sigan representando”, señaló, y recordó que en la Ciudad ese sello significó planificación, gestión y respuesta al vecino.
Sobre la administración porteña fue categórica: “Hoy nos encontramos con una gestión de Jorge Macri que es un desastre”. Enumeró una ciudad sucia, llena de ratas y con sumideros sin limpiar, y cuestionó que el Ejecutivo gaste “millonadas de plata en publicidad” hablando de la línea F mientras no da respuesta a los problemas cotidianos. “Pareciera que el jefe de Gobierno gobierna para un sector, no para todos los porteños”, agregó, y sostuvo que su espacio va a seguir dando la batalla porque “nos apasiona la Ciudad de Buenos Aires y nos obsesiona que los porteños vivan bien”.
Al ser consultada por un eventual acuerdo entre el PRO y La Libertad Avanza, respondió que la discusión ya está saldada: “Para mí son lo mismo”. Recordó que en octubre pasado ambos fueron en la misma boleta encabezada por Diego Santilli y que hoy los propios dirigentes lo admiten públicamente. “No lo digo yo, lo dicen ellos”, remarcó, y consideró que se trata de “una oferta electoral ya consolidada” a la que solo le resta definir “si la boleta es más amarilla o más violeta”.
Frente a la pregunta por el reposicionamiento político en un electorado cambiado, Tagliaferri defendió la coherencia: “Hay convicciones que son las que me mueven a hacer política” y criticó a quienes “han cambiado sus convicciones de acuerdo a cómo sopla el viento electoral”. Aseguró que su espacio dialoga con todos, aunque fijó límites personales —no integraría una lista encabezada por Milei ni por Cristina Kirchner— y puso el eje en una agenda concreta: urbanizar los barrios populares, priorizar la educación, resolver la basura y volver a poner policías en la calle. También reclamó que se respeten las PASO en la Ciudad: “Mientras sea una ley, tiene que haber PASO”.