La legisladora porteña Guadalupe Tagliaferri dialogó con Ezequiel Del Pino Schamne en Énfasis Sutil y planteó que el deterioro de la Ciudad no responde a un cambio de rumbo ideológico sino a la ausencia de gestión. “Lo que cambió es quién gestiona”, sostuvo la exsenadora nacional, y describió una administración que “hace circo, Twitter y circo, pero no resuelve concretamente los problemas”. Según señaló, el gobierno de Jorge Macri “rompió un método de trabajo” que había sido característico de las gestiones anteriores: hacer seguimiento, priorizar temas y tener a los equipos en la calle. El resultado, dijo, está a la vista de cualquier vecino: “No hay cuadra que no tenga suciedad, el tránsito en doble fila, llueve un poco y se vuelve a inundar, algo que en la Ciudad ya no pasaba”.
Tagliaferri cuestionó también el modo de gobernar, al que describió como una disputa entre “porteños buenos y porteños malos”. “Vos gobernás para todos los porteños”, afirmó, y recordó que la Ciudad “siempre fue diversa, plural, multicultural”, donde “importaban los problemas de Palermo, pero también los de Soldati; había que hacer el viaducto del San Martín, pero también una plaza en Lugano”. Consultada por una eventual reconfiguración del espacio opositor, marcó que su posición no cambió: reivindicó la gestión, la no agresión, la defensa de la ley y la república y “un Estado que funcione”, y remarcó que nunca consideraron al Estado un enemigo. Sobre la intención del jefe de Gobierno de confluir con La Libertad Avanza, fue clara: “Yo ahí no tengo mucho que compartir, porque no comparto ese modelo”.
En materia presupuestaria, la legisladora expresó su preocupación por la ampliación tratada en la Legislatura: advirtió que el 37% de esos fondos corresponde a coparticipación que el Gobierno nacional no envía y que el Ejecutivo porteño no reclama. “Para nosotros la autonomía y la lucha por la coparticipación es algo que no se negocia”, subrayó. Recordó además que su espacio dejó la Ciudad con equilibrio fiscal y un fondo anticíclico para emergencias, hoy liquidado: “Se volvieron a endeudar y están pidiendo una ampliación de presupuesto” en abril, algo que suele ocurrir pasada la mitad del año. “Eso también te demuestra una mala gestión de las finanzas, que es la plata de los porteños”, puntualizó.
Sobre la agenda pendiente, Tagliaferri enumeró la basura —”que dejen de echarle la culpa al porteño y resuelvan un problema que hace años no era un problema en la Ciudad”—, la limpieza de sumideros para evitar inundaciones, la seguridad, las personas en situación de calle y el acceso a la vivienda, en un contexto donde el Instituto de Vivienda no recibió refuerzo presupuestario y ofrece tasas menos convenientes que las de bancos privados. Puso el foco además en el trabajo: señaló que una habilitación gastronómica demora hoy ocho días en restituirse tras una clausura, y que “ocho días cerrado para un gastronómico es la quiebra”. Esta semana, informó, su bloque presentó un proyecto de ley para elevar las vías del tren Sarmiento y concretar el viaducto. Al cierre, ante la pregunta lúdica sobre qué título le pondría a un libro que retratara la gestión actual, respondió sin dudar: “Cómo romper lo que funcionaba bien”.